raul padilla sexo en el varón

Es un varón.

Ser varón significa muchas cosas… por el mero hecho de que en un momento de la gestación se castre un alelo que potencialmente podía haber seguido su desarrollo hacia un cromosoma X, pero que por la acción de determinados genes se manifestó como Y, masculino, podemos decir que existe un pequeño hombrecito creciendo dentro de la tripa de mamá a las dieciséis semanas de gestación. En esencia, cuando el bebé sale del cuerpo de su madre lo primero que se mira es la entrepierna del chiquitín en busca de su atributo definitorio, a mucho antes del nombre… Es un varón.

La etiqueta está puesta y, como un corazón tallado a navaja en la corteza del árbol, se irá desarrollando y amoldando al paso del tiempo en círculos concéntricos de crecimiento troquelado por el afilado diagnóstico.

Sí, ser varón significa que el llanto es prueba de debilidad porque no se soporta el dolor. Porque sólo se llora por dolor. La expresión emocional básica queda así empobrecida y dirigida a la consecución de objetivos.

 

 

Ser varón significa que hay que probarse a cada momento la valentía con actos que rozan el límite de la seguridad personal o de los otros. El lado explorador y desafiante que queda reflejado en la pléyade de cuentos que adornan las noches presueño de los infantes queda así instaurado y el niño fantasea con el adulto que será; una repetición de los esquemas que hicieron de Camelot un reino fuerte con un rey inteligente y audaz. Y Juan sin miedo se convierte en un mito a seguir, pero cuando no tenía miedo, porque Juan sintió amor y apareció su miedo, cuando se ama se es vulnerable, y cuando se es vulnerable se es débil, y entonces se puede sufrir, llorar y perder el poder… en esencia el pene.

Ser varón significa siempre estar dispuesto a mantener relaciones sexuales con el estímulo adecuado, con la persona adecuada y muchas veces con cualquier persona que cumpla una serie de requisitos, inversamente proporcional en cantidad y calidad a la cantidad de alcohol consumida. Significa por ende, que el bastón del poder está dispuesto a ejercer de taladradora del placer por el mero hecho de que el varón lo quiera.

… Pero hay un pequeño matiz léxico que es básico en este aspecto. El pene no funciona por la voluntad, por el querer, sino que funciona por el deseo, por el desear. Y el deseo es algo que no nace en la cabeza como un acto volitivo consciente, sino en el corazón como una respuesta a un estado psicosexual de excitación.

Sí, el hombre es un corazón con dos cabezas.

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