El clímax Bridgerton: qué es y qué dice el psicólogo y sexólogo Raúl Padilla
El “clímax Bridgerton”: mi colaboración en CuidatePlus y qué hay realmente detrás de esta nueva tendencia sexual
En los últimos días he tenido la oportunidad de colaborar con el medio especializado
CuidatePlus en un artículo que aborda un fenómeno que está generando conversación en redes sociales y consultas en terapia: el llamado “clímax Bridgerton”.
Esta tendencia, inspirada en la famosa serie de época, pone el foco en una forma de vivir la sexualidad más lenta, más cargada de tensión erótica y emocional, donde el deseo se construye progresivamente hasta alcanzar un orgasmo intenso y profundamente conectado.
Mi participación en el artículo surge precisamente de una necesidad creciente: entender cómo las narrativas culturales influyen en nuestra manera de experimentar el deseo sexual, el placer y la intimidad.
En este post quiero profundizar en esa colaboración y explicar, desde mi experiencia como
psicólogo y sexólogo, qué significa realmente este concepto y qué implicaciones tiene para la salud sexual.
La desconexión del proceso: el verdadero problema actual
Como comenté en mi colaboración, el problema actual no es la falta de deseo, sino la desconexión del proceso erótico.
Vivimos en una cultura donde el placer suele ser inmediato, rápido y centrado exclusivamente en la genitalidad. Esto genera varios efectos:
- Expectativas irreales sobre el orgasmo
- Ansiedad de rendimiento sexual
- Desconexión emocional en la pareja
- Falta de presencia en el encuentro íntimo
Desde mi experiencia clínica en terapia sexual y de pareja muchas parejas llegan a consulta no porque no haya deseo, sino porque han perdido la capacidad de generar tensión erótica sostenida.
El “clímax Bridgerton” pone sobre la mesa algo fundamental:
El orgasmo no empieza con el contacto físico.
Empieza mucho antes, en la mente.
¿Es realista este tipo de orgasmo?
Una pregunta frecuente es si este modelo es alcanzable en la vida cotidiana o si es pura ficción.
Mi respuesta es clara: no se trata de imitar una serie, sino de recuperar habilidades eróticas que ya existen.
El erotismo no es rapidez.
El erotismo es espera.
El deseo necesita espacio para crecer. Cuando eliminamos la anticipación sexual, eliminamos parte de la intensidad. Desde la psicología sabemos que el cerebro es el principal órgano sexual, y que el deseo consciente se activa mucho antes del contacto físico.
El peligro de romantizar la sexualidad
También es importante matizar algo que mencioné en mi colaboración en CuidatePlus.
Idealizar un modelo sexual —aunque sea más lento y emocional— puede generar nuevas presiones.
«No todas las personas necesitan largos rituales románticos para disfrutar.
No todas las parejas viven el deseo del mismo modo»
La clave no es copiar un patrón, sino preguntarse:
- ¿Qué me excita realmente?
- ¿Qué ritmo necesito?
- ¿Me permito disfrutar sin exigencias?
La verdadera salud sexual implica autenticidad, no performance.
Claves prácticas para una sexualidad más consciente
Desde mi experiencia profesional como sexólogo, propongo algunos puntos que pueden ayudar a integrar lo positivo de esta tendencia sin caer en idealizaciones:
1. Recuperar la comunicación erótica
Hablar del deseo aumenta el deseo. La comunicación abierta fortalece la intimidad y mejora la conexión en la pareja.
2. Practicar la pausa
Retrasar el contacto directo intensifica la experiencia. La tensión erótica es un ingrediente esencial del placer.
3. Explorar la sensualidad más allá de la genitalidad
La piel es el órgano más grande del cuerpo. Ampliar el mapa erótico favorece una experiencia más rica y consciente.
4. Reducir la ansiedad de rendimiento
El orgasmo no es una meta obligatoria, es una consecuencia posible. En consulta trabajamos mucho la ansiedad sexual y las expectativas irreales.
5. Trabajar la conexión emocional
Sentirse seguro es un potente afrodisíaco. La seguridad emocional activa procesos neurobiológicos que favorecen el placer.
Mi reflexión final como psicólogo y sexólogo
Si algo quiero transmitir tras mi colaboración es esto:
«La sexualidad no necesita más intensidad. Necesita más presencia»
El orgasmo no es un objetivo técnico.
Es una experiencia que surge cuando cuerpo y mente están alineados.
El llamado “clímax Bridgerton” no es una técnica secreta.
Es un recordatorio de que el deseo sexual se construye.
Y construir deseo implica:
- Tiempo
- Mirada
- Tensión
- Seguridad
- Conexión emocional
Si queremos mejorar nuestra vida íntima, no debemos preguntarnos cómo llegar antes al orgasmo, sino cómo disfrutar más del camino.
Puede leer el articulo completo en :
El clímax en ‘Los Bridgerton’: ¿por qué el orgasmo no siempre llega?
Autor: Alicia Cruz Acal










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